Cuando una empresa nos llama por un problema de seguridad, casi nunca es por un ataque sofisticado. Es por algo mucho más simple: una contraseña compartida, un respaldo que nadie comprobó, un equipo que llevaba dos años sin actualizarse.
La buena noticia es que los fallos que más daño hacen son también los más baratos de corregir. La mala es que casi nadie los revisa hasta que ya han costado dinero.
Estos son los cinco que encontramos una y otra vez, con lo que cuesta cada uno cuando falla.
Casi todas las empresas nos dicen que tienen copias de seguridad. Menos de la mitad las ha restaurado alguna vez para comprobar que funcionan. Un respaldo que no se ha probado no es un respaldo: es una suposición.
Los casos típicos: la copia lleva ocho meses fallando en silencio, o guarda solo una carpeta y no la base de datos, o está en el mismo equipo que se estropeó.
Días de operación detenida y, en el peor caso, la pérdida definitiva de la información contable o de clientes.
Regla 3-2-1: tres copias, en dos soportes distintos, una de ellas fuera de la oficina. Y una prueba de restauración cada trimestre, anotada.
Una sola cuenta de correo o de gestión compartida por todo el equipo, con la misma contraseña desde hace años, apuntada en un papel o en un chat. Cuando alguien deja la empresa, esa contraseña se va con él.
El agravante habitual es que esa misma contraseña se reutiliza en el banco, en el proveedor y en las redes sociales del negocio.
Si una de esas plataformas sufre una filtración, el atacante prueba la misma clave en todas las demás. Y funciona.
Un gestor de contraseñas para la empresa, una cuenta por persona y verificación en dos pasos en todo lo que toque dinero o datos de clientes. Coste: bajo. Impacto: enorme.
Windows sin licencia, un Office «activado» con un programa descargado, equipos con actualizaciones desactivadas porque «iban lentos». Cada una de esas decisiones abre una puerta.
El software pirata no solo es ilegal: los activadores suelen traer código malicioso incorporado. Y un sistema sin actualizar tiene fallos ya conocidos y publicados, que cualquiera puede aprovechar.
Sanción económica por uso de software sin licencia, más el riesgo de tener un equipo comprometido desde el primer día.
Licencias originales y actualizaciones automáticas activadas. Una licencia legal cuesta bastante menos de lo que cuesta un incidente o una sanción.
La misma red para el equipo de trabajo, para las visitas y para las cámaras de seguridad. Con la contraseña que dejó el instalador hace cinco años y que conocen todos los clientes que alguna vez la pidieron.
En esa configuración, cualquier dispositivo conectado puede ver a los demás: los ordenadores, el servidor y las grabaciones de las cámaras.
Acceso desde fuera a documentos internos y a las cámaras del local, sin que nadie lo note.
Separar la red: una para trabajo, otra para visitas y otra para cámaras y dispositivos. Es configuración, no equipamiento nuevo.
Este es el más caro y el que menos se atiende. Llega el correo raro, alguien hace clic, el ordenador empieza a comportarse mal… y se pierden dos horas decidiendo a quién llamar mientras el problema se extiende por la red.
En seguridad, los primeros minutos determinan si el incidente afecta a un equipo o a toda la empresa.
Que un incidente contenible se convierta en una parada general de la operación.
Un protocolo de media página, visible: desconectar el equipo de la red, no apagarlo, avisar a este número. Nada más. Que exista ya cambia el resultado.
Si dudaste en dos o más, tu empresa tiene una exposición real. No es alarmismo: es lo que vemos cada semana.
La seguridad de una PyME no se resuelve comprando un antivirus caro. Se resuelve cerrando estos cinco frentes, que son baratos, aburridos y decisivos.
Ninguno requiere un gran presupuesto. Requieren que alguien se haga responsable de revisarlos.
Hacemos una revisión de estos cinco puntos sin coste y te decimos con claridad qué está bien y qué conviene corregir primero.
Ingeniera Informática y fundadora de Quality Service 365. Dirige proyectos de infraestructura, ciberseguridad, software y automatización para empresas de los sectores público y privado.
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