Hay una escena que se repite en muchas oficinas: alguien copia un contrato, una lista de clientes o un informe financiero, lo pega en una IA gratuita y le pide un resumen. Es un gesto de dos segundos, hecho con buena intención — y es una fuga de información.
No lo decimos para asustar. Lo decimos porque es el riesgo más frecuente y menos vigilado que vemos hoy en las pymes españolas, y porque tiene solución sencilla si se aborda a tiempo.
El problema no es la inteligencia artificial. Es usar la versión gratuita, sin normas internas, con información que no es tuya.
Conviene distinguir tres situaciones muy distintas, porque no todas tienen el mismo riesgo:
Suelen permitir que tus conversaciones se usen para mejorar el sistema, salvo que lo desactives. No están pensadas para datos de empresa ni ofrecen garantías contractuales.
Incluyen acuerdos de tratamiento de datos, aislamiento de tu información y compromiso de no usarla para entrenar. Es lo mínimo si vas a trabajar con datos reales.
La IA trabaja dentro de tu infraestructura o de un servicio contratado a tu nombre. Máximo control, mayor coste, y la opción correcta en sectores regulados.
Si tratas datos personales de clientes o pacientes, el RGPD te aplica. Introducir esos datos en un servicio sin contrato de tratamiento puede suponer un incumplimiento, con independencia de que nadie se entere. La responsabilidad es de tu empresa, no de la herramienta.
Si la IA se va a usar en la empresa, se contrata la versión empresarial. El ahorro de una licencia no compensa el riesgo.
Nombres, DNI, historiales, números de cuenta, direcciones. Si necesitas analizar un caso real, anonimízalo antes: cambia los datos por etiquetas genéricas.
Una hoja con lo que sí y lo que no se puede introducir, y una lista de herramientas aprobadas. Corta la mayoría de los incidentes por sí sola.
El riesgo grande no es la IA que eliges: son las cinco que instala tu equipo sin decírtelo. Define un catálogo y explica por qué.
La IA se equivoca con seguridad aparente. Nada que salga de ella debería llegar a un cliente sin que una persona lo lea antes.
Si has respondido «no» a dos o más, no significa que debas dejar de usar IA: significa que conviene ordenarlo antes de que crezca. Es exactamente el tipo de trabajo que hacemos en un diagnóstico, y suele resolverse en pocos días.
Revisamos qué herramientas se están usando, qué riesgo hay y dejamos una política sencilla que todos entiendan.